Entrevistamos a Irene Gilarranz Sanz, neuropsicóloga de ADISFIM

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Irene participó en las III Jornadas del ictus, tituladas “Superar las secuelas”, con la ponencia “Neurorrehabilitación cognitiva tras un ictus”. Estas jornadas, celebradas en el Hospital Universitario Rey Juan Carlos, se organizan bienalmente por ADISFIM con la colaboración del citado hospital, el Ayuntamiento de Móstoles y la Comunidad de Madrid, y pretenden servir de divulgación para lograr un mayor conocimiento de esta enfermedad neurológica, así como de su tratamiento y prevención. Durante el desarrollo del evento tuvimos la ocasión de compartir una interesante charla con Irene sobre el desarrollo de su trabajo.



¿Por qué elegiste el campo de la neurorrehabilitación para desarrollar tu carrera profesional? Háblanos de tu trayectoria hasta ahora.

Me gradué en Psicología hace cuatro años, sin embargo, siempre sentí que mi verdadera vocación era la neurorrehabilitación. Por ello, me especialicé en Neuropsicología, terminé un Máster en Evaluación y Rehabilitación Neuropsicológicas y comencé a trabajar en el campo del daño cerebral adquirido. Desde entonces he trabajado en varias instituciones como neuropsicóloga, lo cual no es fácil puesto que, a día de hoy, la Neuropsicología es una disciplina relativamente nueva –y poco conocida– de la que se prescinde muy a menudo, a pesar de su importancia.

Considero que la formación constante es imprescindible para desarrollarse profesionalmente, por ello continúo formándome en Psicología Clínica y de la Salud, para abordar, además, casuísticas de índole psicoterapéutico.


¿Puedes describirnos brevemente cómo es el desarrollo de tu trabajo?

Mi trabajo consiste en el tratamiento de aspectos emocionales, conductuales y cognitivos que pueden verse afectados como consecuencia de una lesión cerebral. Cuando alguien sufre una lesión cerebral pueden aparecer, además de las secuelas físicas, secuelas emocionales, conductuales y cognitivas que, al no ser tan evidentes a simple vista, en muchas ocasiones pasan desapercibidas, no dándoles la importancia que merecen a pesar de la incapacidad que producen en los pacientes.

El aspecto que más disfruto en mi trabajo es comprobar, a través del seguimiento de los pacientes, cómo evolucionan, y cómo, gracias a su esfuerzo, consiguen los objetivos planteados inicialmente. La satisfacción que esto produce, tanto en ellos como en mí personalmente, nos motiva para seguir trabajando y superándonos día a día.


¿Qué resaltarías cómo lo más importante?

En mi trabajo son especialmente importantes la empatía y las emociones. Por lo general, las personas dedicamos poca atención a los aspectos emocionales, nos cuidamos poco emocionalmente hablando, lo que se evidencia en nuestro escaso vocabulario emocional que en ocasiones se reduce a "bien", "mal", desconociendo nuestras emociones y presentando enormes dificultades para identificarlas –y mucho más para mostrarlas–. Esta falta de conciencia emocional repercute negativamente en nuestra vida, dando lugar a dificultades en la gestión de diversas problemáticas, especialmente cuando sufrimos una situación estresante para la que no tenemos herramientas con las que afrontarla.

Por esto creo que dedicar la atención que merecen a las emociones y la empatía es imprescindible, no solo en mi trabajo como psicóloga –que resulta evidente y necesario–, sino también en nuestra vida diaria.
Los profesionales debemos dar ejemplo a nuestros pacientes en este aspecto, y no tener reparo en hablar sobre las emociones, normalizar las conversaciones de contenido emocional. Deberíamos poder sentirnos igual de cómodos charlando sobre lo que nos duele la cabeza como sobre que nos sentimos tristes, alegres, ilusionados, desmotivados por el motivo que sea… Hemos de mostrarnos cercanos con ellos, humanizar las intervenciones, ya que, de lo contrario, se creará una barrera emocional que dificultará el tratamiento.

Afortunadamente, en ADISFIM se tiene muy en cuenta el trato humano con el paciente, lo que crea un ambiente de trabajo muy agradable y de confianza, que hace que los pacientes se sientan a gusto acudiendo al centro.


¿Hay algún aspecto esencial para que tu labor sea lo más efectiva posible?

La cualidad que considero indispensable es la alianza terapéutica. La formación, los conocimientos y la experiencia son, sin duda, fundamentales para cualquier trabajo, sin embargo, en el trabajo con personas, de poco sirven estos aspectos si quien tenemos delante no se siente recogido adecuadamente. Por eso es imprescindible crear una buena alianza terapéutica con el paciente, adaptarse a su personalidad y necesidades, siendo un referente de confianza para ellos.


¿Cómo es trabajar en ADISFIM?

Del equipo de ADISFIM, destacaría su profesionalidad y el trato humano que prestan en los distintos tratamientos. Se aprecia que ADISFIM es como una gran familia, y así se pretende que los pacientes y sus familiares se sientan cuando acuden al centro. Desde que el paciente, y su familia, acuden a pedir información, hasta que se marchan del centro, son acogidos con la calidez, cercanía y profesionalidad que su situación merece.

Mis compañeros desempeñan una enorme labor de concienciación, dando visibilidad al colectivo de personas con discapacidad. Lo realizan de manera profesional y cercana, dos ingredientes principales para llegar adecuadamente a las personas.


¿Crees que nuestra sociedad ha logrado que las personas con discapacidad estén plenamente integradas?

A pesar de los avances conseguidos hasta el momento, creo que a día de hoy queda mucho trabajo por hacer, y es tarea de todos el luchar por conseguirlo. La integración social de las personas con discapacidad debe comenzar con la educación en casa y complementarse en el colegio. No obstante, tenemos mucho que aprender de los niños, ya que, antes de que cualquier prejuicio adulto les alcance, son el mejor ejemplo de integración.


¿Cómo son las relaciones afectivas entre el equipo y los pacientes?

Destacaría, sobre todo, las distintas celebraciones, fiestas de Navidad, etc., donde todos tenemos muchas ganas de pasarlo bien; nos disfrazamos, gastamos bromas, nos relajamos y nos divertimos juntos. Se crea un ambiente muy agradable que contribuye a reforzar los lazos entre los pacientes y los trabajadores lo que, sin duda, influye positivamente en su recuperación.


¿Y en tu caso, concretamente?

Realmente, todos los pacientes me aportan mucho. Cada uno de ellos, con su historia y su capacidad de superación, me da lecciones de vida constantemente. Cuando trabajas con personas en esta situación aprendes a valorar la vida de otra forma, a apreciar lo que tienes y luchar por lo que quieres conseguir. Aprendes, además, que debemos disfrutar de todo aquello que nos rodea porque, en cualquier momento, puede desaparecer. Aprendes a disfrutar de cosas tan pequeñas que jamás te habrías planteado que puedan faltarte.


Como sabes, ADISFIM está desarrollando la campaña de captación de fondos “Contigo logramos sueños”, para hacer realidad la construcción del nuevo centro de neurorrehabilitación. ¿Qué cambios crees que conllevará el nuevo centro de ADISFIM?

Creo que el nuevo centro es una gran oportunidad de crecimiento para todos los que formamos ADISFIM, de una manera o de otra. Gozar de mayor espacio, mejores instalaciones y nuevas técnicas para la intervención, nos permitirá optimizar el servicio que prestamos y llegar a más gente.

Para los pacientes, supondrá principalmente comodidad. Las instalaciones estarán más adaptadas a sus necesidades, los espacios serán más amplios. Además, tendrán espacio al aire libre donde podremos reunirnos y realizar actividades con el buen tiempo. Creo que está diseñado de manera que los pacientes puedan sentirse cómodos en él, lo que considero fundamental ya que así, además del tiempo de las terapias, podrán quedarse charlando en las zonas comunes, lo que les beneficiará a nivel social y de ocio.

Para mí como profesional, supondrá sin duda un avance ya que Neuropsicología pasará a tener despacho propio. A día de hoy, debido al reducido espacio con el que contamos, compartimos despacho con Terapia Ocupacional y, aunque está organizado de manera que no coincidamos, lo ideal sería contar con dos despachos independientes; con el nuevo centro lo conseguiremos.


¿Cómo animarías a nuestros lectores a colaborar en dicha campaña?

Creo que es muy importante que la gente conozca de cerca los testimonios de los pacientes, de manera que perciban la idea de que son personas como tú o como yo, que tenían una vida y de pronto se ha visto alterada. El daño cerebral es algo que nos puede ocurrir a todos e, inevitablemente, necesitaremos ayuda para superarlo.

El desconocimiento hace que se vea como algo lejano –“eso no me va a pasar a mí porque yo me cuido mucho”– y no seamos conscientes de su gravedad y de la necesidad de ayuda que requiere. Por eso, considero imprescindible que la gente conozca de cerca la labor que desempeñamos en ADISFIM, para que sean conscientes de su importancia y se presten a colaborar con nuestro trabajo pues, insisto, ninguno de nosotros estamos libres de necesitarlo.


¿Te apetece compartir uno de tus sueños con nosotros?

Mi sueño es acompañar a las personas a encontrar luz dentro de la adversidad, y convertir sus dificultades en oportunidades de crecimiento personal y aprendizaje.


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